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La miseria competitiva

Como comenté en otra ocasión, una de las características que más apreciaba de Xanga era su capacidad de crear una comunidad cohesionada de blogueros. Podríamos no ser grandes escritores, pero al menos estábamos atentos a los escritos de nuestros pares. Atribuyo a los blogrings esa capacidad de cohesionar. Sin embargo, esa misma característica le confería uno de sus lados más oscuros: la miseria competitiva.

Muchos recordarán los blogrings pro Ana y mía donde se compartían y se aconsejaban tortuosas dietas para pesar menos de 50 kilogramos. Pero quienes estábamos diagnosticados con un trastorno psiquiátrico no nos quedábamos atrás y compartíamos nuestro cocktel y cómo, en ocasiones, lo mandábamos al carajo. Blogs con imágenes de cortadas y que engrandecían la histeria. No es raro que en la segunda versión de su mapa de comunidades online, Randall Monroe ubicara a Xanga en la bahía del Drama (Bay of Drama) mientras que en la primera versión está cerca de la bahía de la Angustia (bay of Angst).

Los blogs que manteníamos en Xanga no eran para mostrárselos a nuestra familia, compañeros de trabajo o a nuestros amigos menos cercanos, sino para ese extraño que, casualmente, podía sentir más empatía de nuestros pesares.

Facebook transformó esa dinámica. Decir que te sientes triste, deprimido o miserable en facebook puede poner a uno en una situación incómoda. No quieres darle explicaciones a tu familia extendida o a tu compañero de trabajo que solo saludas por compromiso sobre cómo te sientes.

Casualmente, uno se siente más triste si nota que las demás personas se encuentran más felices. Al menos eso parecen indicar algunos estudios sobre el comportamiento en esa red social ¿Acaso en Xanga nos sentíamos más felices al descubrir que había gente más miserable que nosotros? Tal vez era parte de su encanto. Pero también era una forma de conseguir la comprensión y el apoyo que no teníamos o no podíamos pedir de la gente cercana a nosotros.

Deppresion Comix

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El éxodo, I (o “¡Adiós, xanga! ¡Hola, WP!”)

Muchos previeron el final de Xanga. Recuerdo algunas publicaciones y comentarios que temían ese final, y que en su momento, parecían paranoicas. La principal preocupación que expresaban era  “¿Qué hacer con toda una vida escrita ahí?” Las formas en que uno podía imaginar aquel final eran variadas. Los servidores, ubicados en Nueva York, podrían ser destruidos -a final de cuentas, Nueva York siempre es destruida -, podían ser hackeadas las cuentas y borrar la información, o bien, la baja de usuarios los podría obligar a cerrar. Al final, fue eso último lo que sucedió. Aunque hablan de un Xanga 2.0 (al parecer, de cobrar), Xanga nos parece muerto desde hace mucho tiempo.

La población en Xanga comenzó a decaer a nivel global en 2007 -seis meses después de que me uniera.  La web 2.0 tal vez tuvo que ver. Si se trataba de hablar de tu vida personal, mejor hacerlo en un espacio breve y con indirectas hacia las personas que ya te conocen, con información que al poco tiempo se pierde en la red. Sin embargo, parece ser que el golpe final se lo dio Xanga mismo. Mientras que otros sitios de blogging se internacionalizaban y continuaban siendo gratuitos, Xanga se mantenía con una interfaz en inglés -con un intento de expansión al mandarín – pero sin abrirse a una traducción en otras lenguas, aunque fuera una traducción como la realizada por otros sitios web, que es por medio de sus propios usuarios. Mientras Blogspot, Tumblr y WordPress tienen su soporte en otras lenguas, Xanga no parecía tener intenciones de realizar esa misma expansión. Es cierto, la población hispanohablante era muy reducida en el sitio, pero también tuvo que ver que xanga nunca buscó ese público.

¿Qué tan popular es Xanga?

Fuente: http://www.alexa.com/siteinfo/xanga.com”. Alexa.com. Retrieved 2014-07-06.

Xanga tenía sus fortalezas que nos hizo a muchos preferirlo sobre WordPress, LiveJournal o Blogspot. Los blogrings creaban una comunidad de blogueros con intereses similares, o al menos, que se entendían entre sí, lo suficientemente grande para no aburrirse, aunque lo suficientemente pequeña para no perderse. Era una forma de encontrar a la gente que en verdad te interesaba leer. Aunque, al final, los mismos que se encontraban en un blogring, los encontrabas en otros. La comunidad que se creaba dentro de xanga era recíproca. A quien leías, te solía leer de vuelta. Era casi como un código de conducta.

Finalmente, en Xanga conocí a mucha gente interesante. Creo que en ningún otro sitio de internet he hecho tan buenos amigos. Pero será motivo de otro post aquellos detalles.

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